
En el centro de Reus, la cocina es un rompecabezas y la extracción, una carrera de fondo. No importa lo compacta que sea tu campana; si estás en un bajo comercial del Raval de Santa Anna o cerca del Mercat Central, el conducto puede recorrer entre cuarenta y sesenta metros hasta el terrado. Pasa por patios de luces, roza medianeras y cruza almacenes antes de asomar al tejado. Ese trazado largo, no el tamaño del equipo, marca el precio y el tiempo necesario para dejarlo limpio.
Trabajamos desde la boca de descarga hacia abajo, respetando la norma UNE 100165 sobre accesibilidad del sistema. Subimos a la cubierta, medimos cada tramo con cinta y numeramos los registros. Usamos espuma alcalina en caliente, cepillo rotativo en rectos y rascado manual en codos. Los filtros se sumergen fuera del local. Al terminar, entregamos un informe con fotos de antes y después de cada sección, porque limpiar una campana es fácil; acceder a todo el recorrido sin tocar las paredes del vecino, no tanto.
Por dónde sale el humo de un bajo comercial del Raval de Santa Anna
Encajas la campana de tres metros sobre una cocina de veinte, y el tubo arranca justo encima del plenum, ese cajón metálico que reparte el aire aspirado. A partir de ahí empieza el viaje largo. El conducto cruza el almacén pegado al forjado, gira bruscamente para esquivar una viga maestra y sube por el patio de luces hasta asomar en el terrado. Son cuatro plantas de finca antigua, con giros cerrados y tramos rectos escondidos detrás de tabiques.
Cuarenta metros son lo corriente en esta zona; sesenta no llaman la atención a nadie. Ese dibujo, marcado en planos viejos o improvisado sobre la marcha, es lo que decide las horas de trabajo. No importa si tienes un frente de acero inoxidable reluciente o pequeño. Lo que pesa son los codos por donde pasa la grasa acumulada y los registros que hay que abrir uno por uno para limpiar arriba abajo.
Qué parte del conducto es del local y qué parte toca a la comunidad
El conducto de extracción no es un bloque único. El tramo que nace en la campana y recorre el almacén o la cocina es tuyo, pero en cuanto el tubo cruza la medianera o sube por el patio de luces para asomarse al terrado, pasa a ser zona común de la finca. En los bajos comerciales de Reus, con instalaciones de cuarenta a sesenta metros, esa frontera se difumina si no se tiene claro.
Para limpiar arriba abajo, empezando por la boca de descarga, hace falta acceso libre a ese recorrido vertical. Por eso, cuando visitamos el local para medir con cinta, te recomendamos avisar ya a la comunidad y conseguir la llave del terrado antes del día de la intervención. Sin esa llave, no podemos subir ni bajar los registros necesarios.
En la práctica, esto se resuelve coordinando horarios con el presidente o el administrador de la finca. Es una gestión vecinal simple: evitas sorpresas y aseguras que, durante las horas de trabajo en frío, nadie impida el paso por las zonas comunes hasta llegar a la turbina final.
Cómo se protege el patio de luces mientras se desengrasa el vertical
Antes de abrir un solo registro, el patio de luces cambia de cara. Los tendederos que cuelgan a un metro escaso del conducto vertical se recogen y se apartan, porque la suciedad no perdona salpicaduras en la ropa. Se extienden lonas gruesas sobre todo el pavimento para proteger los azulejos y las baldosas. En la base del tubo, justo donde termina el recorrido, se coloca un punto de recogida: una cubeta o contenedor preparado para atrapar lo que cae desde arriba, sea grasa solidificada o restos de limpieza.
La espuma alcalina, apta para uso alimentario, entra por la boca de descarga superior y baja arrastrando la mugre por los cuarenta o sesenta metros de trazado. No es magia, es gravedad y química trabajando juntas. Mientras el producto actúa, nosotros vigilamos que no se filtre hacia ventanas vecinas ni manche fachadas internas. Una vez terminado el bajado, barreremos con cuidado las lonas y enjuagaremos el suelo hasta que desaparezca cualquier rastro de jabón.
A media mañana, cuando el sol calienta los ravales de Reus, el patio recupera su aspecto habitual. Las lonas se retiran y los vecinos pueden volver a tender sus sábanas sin miedo a manchas. El trabajo se hace con discreción y prisa, respetando la vida doméstica que rodea ese espacio estrecho pero vital para la ventilación natural de la finca.
Tramos de conducto añadidos en reformas que no figuran en ningún plano
En los locales del casco antiguo de Reus, como los que están en el Raval de Santa Anna o cerca del Mercat Central, casi nunca te fíes de los planos. Al abrir una instalación que lleva veinte años funcionando, aparece lo inesperado: un tramo de conducto añadido a mano para esquivar una viga nueva, un codo extra que no estaba previsto o una reducción de sección justo antes del vertical. Son parches de reformas antiguas que nadie anotó y que cambian por completo la realidad del trazado.
Por eso, antes de tocar la chapa, pasamos la cámara de inspección. Nos permite ver esos puntos ciegos sin tener que abrir registros donde no hace falta. Así decidimos con criterio dónde practicar las aperturas nuevas para limpiar bien. La norma UNE 100165 recomienda mantener todo el recorrido accesible; si hay un codo escondido detrás de una pared falsa, la grasa se acumula ahí sin control. Localizarlo primero evita sorpresas y arreglos innecesarios después.
Menos olor en el patio y menos ruido en el terrado tras limpiar el tubo
Si el conducto está limpio, la boca de descarga al terrado funciona como debe y deja de devolver ese tufo a grasa rancia que entra por las ventanas del patio de luces cuando hay viento. Al retirar los depósitos del tubo, bajas también el material inflamable que viaja sobre las cabezas de los vecinos; eso tranquiliza mucho más que cualquier promesa verbal. Además, al quitar la carga acumulada en el rodete —la pieza giratoria que mueve el aire—, el motor deja de trabajar forzado. El resultado es que el ruido constante y molesto desaparece casi por completo.
Para una comunidad de propietarios, estos dos factores son decisivos. Ya no se trata solo de cumplir la norma UNE 100165 sobre mantenimiento, sino de resolver problemas reales de convivencia: olores que suben desde el local comercial y vibraciones que despiertan a quien duerme bajo el tejado. Cuando explicamos esto durante la visita técnica, suele ser el argumento que acaba convenciéndoles para facilitarnos el acceso al terrado. No les vendemos limpieza industrial; les devolvemos la calma a su escalera y a sus dormitorios, eliminando la materia combustible y el estruendo mecánico de raíz.
Qué se decide en la visita previa a una finca de cuatro alturas
La visita previa no es una charla de despacho. Alguien del equipo sube a la cubierta, recorre el trazado con la cinta métrica y anota cada codo, reducción y registro intermedio hasta la boca de descarga. En fincas de cuatro plantas, el conducto puede sumar entre cuarenta y sesenta metros atravesando patios de luces o medianeras antes de asomar al terrado. Ese recorrido real, más que el tamaño de la campana, define lo que hay que limpiar y cuánto tiempo lleva.
Con los metros medidos y los filtros inspeccionados, se cierra un importe por partidas: campana y plenum, filtros de lamas y mallas, metros lineales de conducto, apertura de registros y turbina. No hay sorpresas ni facturaciones finales distintas al presupuesto aceptado. El trabajo se ejecuta siempre con la cocina fría, ya sea de madrugada o en la franja entre servicios, para no interrumpir tu actividad.
Para pedir esa visita corta, llama al 690 22 09 44 o rellena el formulario en /contacto/. Atendemos de lunes a viernes de 8:00 a 19:00 y los sábados de 9:00 a 14:00. Si quieres ver qué incluye exactamente cada partida —desde el desengrase manual hasta el certificado con fotos—, consulta el detalle en /servicios/.