La turbina del terrado: caudal, ruido y olor en el centro de Reus

La turbina del terrado: caudal, ruido y olor en el centro de Reus

En una cocina de veinte metros cuadrados en los ravals de Reus, el motor que mueve el aire no es la campana: es la turbina del terrado. El conducto baja por la medianera o cruza el patio de luces hasta sumar cuarenta metros antes de asomar a la calle. Si esa máquina se llena de grasa, deja de aspirar y el humo se queda dentro. La mitad de las llamadas que recibimos por olores en locales pequeños vienen de aquí: el ventilador arriba está ciego, pero el problema lo sufre el comensal abajo.

Cuando el rodete —la rueda con palas que gira dentro— acumula capas espesas, pierde fuerza y hace ruido. La UNE 100165 recomienda mantener todo el trazado limpio y accesible, desde la boca de descarga hasta el filtro de lamas. Empezamos la limpieza por arriba, en la cubierta, y bajamos metro a metro. Así quitamos la barrera física que impide tirar del aire sucio fuera del local. No vale solo fregar la campana si el tubo de salida sigue obstruido por la grasa vieja.

Qué hace la turbina de extracción al final de un recorrido largo

La turbina no es solo un ventilador: es la máquina que empuja el aire sucio hasta la calle. Sus piezas clave son el rodete (el disco con palas que gira), la voluta o carcasa en forma de espiral que recoge ese flujo, el motor que da vueltas y la correa que transmite esa fuerza. Todo esto se apoya sobre una bancada antivibratoria para no transmitir ruidos a la estructura del edificio, y termina en una rejilla de descarga que evita entradas de lluvia o pájaros.

¿Por qué instalarla arriba y no junto a la campana? En los locales del centro de Reus, como en el Raval de Santa Anna o cerca del Mercat Central, el conducto recorre cuarenta o sesenta metros por almacenes y patios de luces antes de asomar al terrado. Ese recorrido crea mucha resistencia. Si aspiras desde abajo, pierdes potencia. Al colocar la turbina en la cubierta, tiras del aire desde el final del camino, venciendo la fricción de los codos y filtros acumulados. Así mantienes el tiro correcto en los fogones sin que el humo se quede estancado en medio del local.

Cuánto caudal pierde un rodete cargado de grasa

La grasa no se queda quieta en el filtro de lamas; migra hacia el interior y se adhiere a los álabes del rodete, esa pieza que gira dentro de la turbina para tirar del aire. Al acumularse, añade peso irregular y desequilibra el conjunto, lo que provoca vibraciones y ruido. El ventilador sigue funcionando, pero mueve mucho menos caudal del que indica su placa de características. No es una falla mecánica repentina, sino un ahogo progresivo: el aire pasa entre las paletas sucias con dificultad, frenado por capas viscosas.

El cocinero nota los síntomas antes de verlos. Cuando arrancan dos fuegos fuertes, el humo vuelve a la sala en lugar de subir. Sobre la plancha, el vapor se queda estancado creando niebla densa. Y al final del turno, la ropa del personal huele a frito intenso, señal de que la extracción no ha renovado el aire correctamente. En locales pequeños del Baix Camp, donde el conducto puede recorrer cuarenta metros hasta el terrado, esta pérdida de eficiencia se agrava porque el trayecto largo ya ofrece resistencia natural.

Ruido del extractor en un terrado rodeado de viviendas

Sube al terrado y mira la turbina. Si el rodete —la rueda de palas que gira dentro del extractor— tiene grasa incrustada o está desequilibrado, vibra como un motor mal puesto. Esa vibración no se queda ahí: viaja por la bancada, llega al forjado de hormigón de la finca y baja directa a los techos de las últimas plantas. En los ravals de Reus, con patios de luces estrechos y medianeras pegadas, el sonido rebota y amplifica. El vecino del cuarto no escucha aire; escucha un zumbido molesto que sale de su propio suelo.

Antes de pensar en cambiar el motor o poner cajas insonorizantes caras, hay que limpiar. Retiramos la suciedad acumulada que hace saltar el eje y revisamos los anclajes y los silentblocks, esas gomas entre el extractor y la base que amortiguan el golpe. Si están resecos o rotos, la vibración pasa limpia al edificio. En CAMPANIX Reus empezamos por arriba: bajamos del techo para quitar la mugre y ajustar lo justo. Solo si eso no calma el ruido, planteamos otras cosas. A veces es solo una cuestión de peso mal repartido por culpa de la grasa.

Por qué el olor nace en la boca de descarga y no en la campana

En cocinas de veinte metros cuadrados en fincas del centro, el conducto puede recorrer hasta sesenta metros por almacenes y patios de luces antes de salir al terrado. Esa distancia provoca que los dos últimos metros y la rejilla final acumulen una costra grasa difícil de retirar con máquinas. Aunque apagues el extractor a las once de la noche, ese residuo sigue oliendo toda la noche.

Al encender la cocina al día siguiente, el aire caliente arrastra ese olor residual hacia arriba y lo devuelve directo a las ventanas de los vecinos. Por eso, en CAMPANIX Reus empezamos la limpieza de arriba abajo. Rematamos a mano la boca de descarga y la rejilla con espuma alcalina en caliente y rascado manual, asegurando que no quede nada adherido en los codos finales.

Es la parte del trabajo que más valoran los propietarios de los pisos superiores cuando bajan a protestar. Cumplir con la norma UNE 100165 sobre mantenimiento exige accesibilidad total del trazado, pero limpiar el tramo final primero evita que el olor vuelva a molestar durante horas. Un detalle técnico que marca la diferencia entre un servicio correcto y uno que genera conflictos vecinales en plena temporada.

Correa, anclajes y sentido de giro: la revisión que acompaña al desengrase

Al abrir los registros, miramos más allá de la grasa acumulada. Comprobamos la tensión y el desgaste de la correa que mueve el ventilador; si está floja o cuarteada, cambia de posición y pierde aire. También revisamos el apriete de los anclajes a la bancada. Con el tiempo y las vibraciones, esos tornillos se aflojan y hacen ruido, lo que termina por desalinear todo el conjunto.

Ojo con el sentido de giro. En instalaciones donde alguien ha tocado el motor tras una avería, a veces queda invertido. El ventilador gira al revés y extrae mucho menos aire del necesario, aunque parezca que funciona. Medimos también la holgura del eje para descartar juegos peligrosos. Todo lo que vemos, desde una grieta en la goma hasta un tornillo suelto, se fotografía y se apunta en el informe final. Así sabes exactamente qué falla antes de volver a encender la cocina.

Cuándo la turbina pide una visita aparte de la limpieza del conducto

Hay señales que no admiten espera. Un ruido metálico nuevo en el terrado, un olor a quemado que sube por la caja de escaleras o el motor que dispara la protección térmica son avisos claros de que la turbina —el ventilador que extrae el humo— está forzando. También ocurre cuando, tras limpiar el conducto, notas una pérdida repentina de tiro; el problema ya no es la grasa acumulada en las paredes del tubo, sino el propio aparato.

En estos casos no esperamos al calendario. Subimos directamente a cubierta para revisar el rodete y los soportes sin demora. Si la agenda lo permite, atendemos el mismo día para evitar averías mayores. Es un servicio rápido porque entendemos que tu cocina no puede parar: una extracción fallida llena el local de humo y deja inservible el comedor antes de que te des cuenta.

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